Crítica ‘Bohemian Rhapsody’

Crítica ‘Bohemian Rhapsody’

Y por fin llegó “Bohemian Rhapsody”, el ansiado biopic sobre la figura de Freddie Mercury y la banda Queen en la gran pantalla por el que muchos fans y seguidores llevaban suspirando desde hace tiempo. Bryan May, guitarrista, compositor y miembro fundador del grupo , llevaba desde el año 2010 tratando de dar forma a un proyecto que parecía nunca llegaría por diferentes desavenencias creativas y otros tantos motivos más.

El desfile de personal que fue pasando por este cuenta con nombres como Daniel Radcliffe, David Fincher, Peter Morgan o Sacha Baron Cohen entre otros. Ya en 2016, cuando toda noticia que aparecía sobre la producción de la película nos sonaba al cuento del pastor y el lobo, nos llegó la noticia de que Bryan Singer y Rami Malek habían sido elegidos como director y protagonista respectivamente para la película, a estos les acompañarían los actores Ben Hardy, Joseph Mazello, y Gwilym Lee encarnando a Roger Taylor, John Deacon, y Brian May respectivamente. Habiendo visto el papel desempeñado por Malek en la producción de Usa Network ,”Mr. Robot “, la elección de este a la hora de interpretar a una leyenda como Freddie Mercury es algo que me motivó, sin embargo no puedo decir lo mismo de Singer, un tipo que cuenta en su haber con trabajos tan dispares como “Sospechosos Habituales” o “Superman Returns“, aunque en cualquier caso era un filme altamente apetecible de visionar.

Al poco tiempo, en Septiembre de 2017 comenzó el rodaje de “Bohemian Rhapsody“, el cual en Mayo de 2018 contó con un primer frailer que invitaba a saber más sobre la cinta y a crear el hype conveniente. Meses más tarde nos llegó la noticia de que Bryan Singer había sido apartado de la dirección del film, haciéndose cargo Dexter Fletcher concluyendo dicha tarea en el tramo final del rodaje. Teniendo en cuenta la falta de riesgo en las producciones de Hollywood desde hace ya unos años, tenía claro que “Bohemian Rhapsody” iba a ser un producto enfocado a agradar a todo tipo de público, dejando a un lado o pasando de puntillas muchos temas que podían haber dado un tono menos mainstream a la película Y si bien así ha acabado siendo debo decir que nos encontramos con un título muy correcto y de cómoda digestión, una película que resulta agradable de ver.

Tanto el guión como la estructura de “Bohemian Rhapsody” son bastante arquetípicas; Inicio de una banda prometedora cargada de fuerza, ilusión y talento, la llegada del éxito, los delirios de grandeza y los excesos una vez alcanzado este, y la soledad de alguien que parecía tenerlo todo. Dicho así suena a historia que nos han contado decenas de veces, pero esta vez está basada en la obra, vida y milagros de una de las agrupaciones más legendarias, exitosas e influyente sque ha parido el rock desde sus orígenes hasta nuestros días, hecho que confiere de cierto “halo divino” a la cinta de principio a fin. De justicia es reseñar que el trabajo que lleva a cabo Rami Malek a la hora de meterse en la piel del carismático Freddie Mercury ayuda sobremanera a que dicho halo no flaquee ni en los momentos más débiles de “Bohemian Rhapsody“, y es que, al igual que sucedía en Queen en la vida real, todo el peso específico de la película recae sobre los hombros de este magnífico actor, dejando al resto de protagonistas como músicos de acompañamiento.

El trabajo de los actores que encarnan al resto de la banda Queen cumple de manera notable tanto a la hora de presentarles sobre un escenario como fuera de él. Algo que también me ha gustado ha sido el protagonismo que le han conferido a Lucy Bolton desempeñando el papel de Mary Austin, novia durante unos años, y amiga y principal apoyo del malogrado Mercury. Tal fue la importancia de esta mujer a lo largo de la vida del divo que la mitad de su herencia fue para ella, por ello era de justicia que su aparición no fuera anecdótica, algo que afortunadamente no ha acabado sucediendo. Si hay un Oscar que sé a ciencia cierta que no se va a llevar “Bohemian Rhapsody” ese es el de mejor fotografía. Hablamos de un film que transcurre a lo largo de 15 años, 15 años plagados de giras, viajes, fiestas y eventos promocionales y en el cual apenas hay escenas rodadas en exteriores, me atrevería a decir que un 90% de la película sucede en interiores, algo que me ha chocado mucho y que en determinados momentos da la impresión de tratarse más de una produción de corte televisivo que de una superproducción de Hollywood.

Siguiendo con las cosas que menos me han gustado debo citar la falta de cameos de otras personalidades del mundo del rock, no habría estado de más la aparición de algunos amigos y compañeros de la época, Queen era una celebridad que se codeaba con otras tantas celebridades, por lo tanto considero que la no aparición de algunos de estos empaña un poco el resultado final de la película a la hora de sumergirnos y respirar al 100% el ambiente de esos años cargados de talento, ego y desfases. Pero si hay algo que me ha parecido como para coger por el cuello a alguien han sido algunas licencias que se han tomado los guionistas, licencias que no alcanzo a entender estando detrás Bryan May y Roger Taylor como productores del filme.

Para no entrar en spoilers citaré lo más flagrante. La actuación en el “Live Aid” nos la muestran como el punto de reunión de unos Queen que llevaban años sin tocar juntos, algo que es completamente falso, ya que la banda estuvo de gira presentando “The Works” hasta poco antes del evento organizado por Bob Geldof. Entiendo que Live Aid es el epicentro que han querido tomar para “Bohemian Rhapsody“, pero de verdad que esto no era necesario. Donde no había lugar a dudas era en la calidad de la banda sonora de la película. De esta poco puedo decir, con sólo citar títulos como Hammer to Fall, en Now I’m Here, Radio Ga Ga, Killer Queen o el tema que da título al film, Bohemian Rhapsody, se puede hacer uno a la idea que la sala de cine en muchas ocasiones a lo largo del metraje se convierte en un estadio o pabellón en el que es inevitable mover nuestras piernas al son que marcan tan magnos clásicos. Apuntar también el detalle de incluir la versión de Doing Allright a cargo de “Smile” la banda compuesta por Brian May, Tim Stafell y Roger Taylor que supuso el embrión de Queen antes de que Stafell abandonase la formación y entraran a jugar John Deacon al bajo y Mercury a la voz, dando así forma al legendario cuarteto británico.

“Bohemian Rhapsody” es en resumen un trabajo con más virtudes que defectos, una película que deja buen sabor de boca, pero también es cierto que podría haber sido mucho más atrevida y descarada, ir un paso más allá y no ser tan autocomplaciente para contentar al espectador genérico, quizás le falta algo de ambición, pero eso amigos es complicado de encontrar en el Hollywood del nuevo siglo. Quedémonos aunque sea con el trabajo digno de Oscar que se ha marcado Rami Malek dando vida a esa leyenda de la música que era el gran Freddie Mercury, tan sólo por esto ya me doy por satisfecho.


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