Crítica ‘(Des)encanto’ Temporada 1

Crítica ‘(Des)encanto’ Temporada 1

——-SIN SPOILERS——
La llegada de una nueva serie de Matt Groening siempre es sinónimo de alegría para los seriéfilos. Muchos de nosotros (entre los que me incluyo) hemos crecido viendo sus creaciones como ‘Los Simpsons’ y ‘Futurama’,  hasta nos ayudaron a entender y tener un estilo de humor específico con el paso de los años. Un humor a medio camino entre las referencias a la cultura pop y lo absurdo. Groening pasó de su serie estrella de corte costumbrista dentro de la cultura americana como es Los Simpsons a un homenaje a la ciencia ficción más loca con la maravillosa Futurama. ¿Cuál era entonces el siguiente paso? Claro está, una serie ambientada en un mundo de fantasía medieval. Así nos llega esta ‘(Des)encanto’ (Disenchantment en versión original) ¿Ha merecido la pena la espera? ¿Está a la altura de sus anteriores series? Aún es pronto para un balance general, pero centrándonos en esta primera temporada en mi caso lamento decir que no, la serie ha estado por debajo de lo que esperaba.

(Des)encanto viene bajo el sello de Netflix y se compone de 10 capítulos en su primera temporada. Lo primero que llama la atención es la duración de los mismos que oscila entre los 28 a 32 minutos. Cuando por lo general en este tipo de series de animación la duración suele ser de unos 20 a 24 minutos aproximadamente. Pese a que pueda parecer una nimiedad, esos 5-8 minutos pueden marcar la diferencia para mejor o peor a la hora de ver y disfrutar cada uno de los episodios. En este caso esos minutos “extra” se antojan algo excesivos y lastran el ritmo y disfrute de cada capítulo. En lo personal no ha habido ni uno solo que no se me haya hecho pelín largo. Y es que en este tipo de propuestas menos siempre es más.

Como os contaba lo primero que destaca de esta serie es su ambientación. Aquí viajamos a un mundo de fantasía habitado por todo tipo de seres que resultan habituales en estos universos como elfos, hadas, magos, arpías, trolls, gigantes, brujas, demonios… Dentro de este mundo está el reino de Utopía (Dreamland ), un lugar que ha conocido tiempos mejores y que está buscando la forma desesperada de prosperar. Ahí entra en escena nuestra protagonista, la princesa Bean, una chica que es todo lo contrario a lo que cabría esperarse de una princesa de cuento. Bean es malhablada, bebe en las posadas hasta acabar sin conocimiento, es algo ligera de cascos, y siempre está más centrada en meterse en problemas por las calles del reino que en cumplir con sus labores como princesa. Todo con tal de desconectar de su monótona vida y de su inminente boda por obligación por parte de su padre para así fortalecer el reino.

En una de sus múltiples andanzas conocerá a Luci, un pequeño y sarcástico demonio que será una especie de Pepito Grillo pero del mal, llevándola siempre al lado opuesto de lo que sería lo correcto. Luci se convierte así en el “demonio personal” de la princesa. El trío principal se completa con un pequeño e ingenuo Elfo (de mismo nombre) que decide escapar de su idílico mundo feliz lleno de alegría y dulces para conocer mundo. Una vez los tres personajes cruzan sus caminos las situaciones más rocambolescas no tardarán en hacer acto de presencia.

Destacando lo positivo de la serie podríamos decir que el trío protagonista funciona y es carismático. Tienen sus personalidades bien definidas y dan lugar a algunos momentos divertidos (como la tensión sexual entre Bean y Elfo o esa misión en secreto que esconde Luci hacia nuestra protagonista). El diseño visual es una delicia, lleva el sello de Groening al 100% en el aspecto de los personajes y en todo lo referente al aspecto artístico. Elfo recuerda mucho en su diseño a Bart Simpson e incluso Bean recuerda a Marge Simpson cuando aparecía de joven universitaria en los flashback. Visualmente la serie es atractiva, entra por los ojos, es muy colorida. También usa en algunos momentos algo de retoque digital, especialmente en los planos generales del reino de Utopía que le sienta muy bien. Además la imaginería que poseen y ofrecen los mundos de fantasía dan una infinidad de ideas y opciones creativas que son puestas al servicio de los animadores. Es de agradecer una serie de este tipo con una ambientación de corte fantástico-medieval, ya que es un tema que no se prodiga mucho.

Por desgracia poco más hay que destacar a modo positivo. El resto de ingredientes que nos ofrece (Des)encanto sin ser malos no la hacen destacable en ningún aspecto. En cierto modo es como si no llegara a explotar todo su potencial. Si bien los animadores están inspirados en lo visual no podemos decir lo mismo de los guionistas, ya que las tramas de los capítulos son por lo general bastante insulsas. Seguimos teniendo ese sello propio de Groening de conversaciones ágiles, frases directas, gags visuales absurdos y muchos guiños a la cultura Pop, pero todo muy a medio gas. Se nota poca inspiración y por desgracia el tono general está más cerca de las nuevas temporadas de Los Simpsons que de los episodios de sus buenos años. Los gags y situaciones se notan en la mayoría de los casos forzados, muy metidos con calzador. Digamos que no fluyen de forma sutil con esas “chorradas” absurdas y bruscas que te vuelan la cabeza por lo inesperadas que resultan. Aquí toda situación por lo general culmina con un gag muy previsible, y los que realmente funcionan (que los hay) se van al traste porque alargan mucho su efecto perdiendo así su gracia. Hay por otra parte cierta pérdida de frescura en el producto que lastra el resultado. Aunque eso es algo ajeno a la calidad de la propia serie.
La serie por otra parte tiene un tono más adulto en cuanto a lenguaje y contenido visual de lo que hemos visto en las anteriores propuestas de Groening, jugando a ser políticamente incorrecta. (Des)encanto saca a la luz todo lo malo, toda la mugre y lo miserable de una época tan idealizada como la Edad Media bajo un prisma fantástico. Pero incluso esto se podría haber aprovechado mejor, sin embargo aquí queda como un aliciente extra que tampoco marca ninguna diferencia quedando algo descafeinada. Podría haber dado mucho más de sí en ese aspecto.

Algo a destacar también en series como Los Simpsons y Futurama  es su inabarcable y genial plantel de personajes secundarios. Personajazos que a veces hasta se comen en las escenas a los protagonistas principales. Aquí nuevamente (Des)encanto no está a la altura. Los secundarios son flojos, personajes como el rey y padre de Bean (quizás este sea el único que se salve de la quema), su reptiliana madrastra, su atontado hermanastro, el cerdo parlanchin, el asesor del rey, el mago de la corte y resto de personajes que pueblan Utopía son bastante anodinos y tienen poco carisma. Por lo tanto la serie se sustenta y depende en demasía de sus 3 personajes protagonistas para que funcione y puedan llevar cada trama y capítulo a buen puerto. Habrá que darle más tiempo al resto de personajes a ver si consiguen cuajar.

La música de la serie a cargo de Mark Mothersbaugh (‘Thor Ragnarok’, ‘La LEGO Película’) es enérgica y divertida y su tema principal si bien no es especialmente brillante resulta simpático y tiene ese tono gamberro y fiestero que recuerda en su sonoridad a la BSO de Borat. Muy del folclore de Europa del Este.

Si bien a nivel argumental podríamos decir que (Des)encanto nos ofrece capítulos con historias independientes donde los personajes tienen diversas aventuras, cabe remarcar que la serie sí posee un hilo conductor que arraiga todos los episodios. Es de suponer que esta decisión de continuidad narrativa ha podido ser impuesta por la propia Netflix en su ya conocida política de estrenos completos de sus series. A lo largo de sus 10 episodios quedan guiños a Juego de Tronos, a cuentos populares como Hansel y Gretel, el Necronomicón, leyendas fantásticas o sádicos vikingos en un variado pero algo insulso compendio de situaciones. Por suerte la serie mejora considerablemente en la segunda mitad de la temporada pero sin llegar a volvernos locos. En resumidas cuentas, (Des)encanto es una serie medianamente entretenida, se deja ver. Una nueva propuesta animada con la que deberemos ser algo flexibles y darle algo más de tiempo para ver cómo evoluciona. Pero como valoración de esta primera temporada en lo personal puedo decir que esperaba más de ella por venir de quien viene. Es cierto que las comparaciones son odiosas y quizás no sería justo comparar esta serie con Los Simpsons yFuturama, pero por otro lado siendo del mismo creador esas comparaciones son igualmente inevitables. Por otra parte siendo honestos tampoco las primeras temporadas de las mencionadas series eran las mejores, se fueron consolidando con el paso de los años.

Esta primera temporada cumple sin más, pero me ha resultado algo sosa, con muchos altibajos en sus capítulos y ninguno de ellos me ha resultado especialmente brillante o memorable (salvo quizás el último). Si bien sus 3 personajes protagonistas me gustan y funcionan me parece insuficiente, máxime cuando los gags y situaciones absurdas marca de la casa aquí son por lo general fallidas. Hay cositas que te sacan la carcajada (como el gag del caballo del episodio 8 por ejemplo), pero el nivel y la inspiración general se notan en horas bajas. Haciendo un chiste malo con el propio título de la serie podría resumir la valoración general con un: no está mal, pero le falta fuelle, ha supuesto un ligero (Des)encanto en términos generales. Pero si os gusta Groening y la ambientación fantástico-medieval dadle una oportunidad. Lo merece.

Lo Mejor:  Los tres personajes protagonistas, Bean, Elfo y Luci funcionan y tienen carisma. Gracias a ellos se consigue mantener el interés en cada capítulo. Visualmente mola mucho.

Lo Peor:  Humor y tramas por lo general poco inspiradas, cercanas al nivel de las últimas temporadas de Los Simpsons. Secundarios insípidos. Sensación general agridulce, toca esperar y ver cómo evoluciona.

[Total:3    Promedio:4/5]

Loren Lumiére López

Cinéfago desde que tengo uso de razón, Spielberg me demostró lo que era amar el cine desde muy pequeño. Me fascinan las bandas sonoras. Devorador de libros de terror, fantasía y ciencia ficción. Tolkien, Poe, Lovecraft y King mis referentes atemporales. También saco tiempo para mi otra pasión, los videojuegos. Aunque Nintendero de corazón, disfruto siempre de un buen juego sea de la compañía que sea. Eso sí, The Legend of Zelda es y será siempre "la saga".


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