Crítica ‘It’ (Eso) 2017



Hay opiniones o críticas difíciles de hacer cuando la película que vas a ver es una producción que llevas esperando años y para más inri está basada en uno de tus libros favoritos de todos los tiempos. Así, ante esa tesitura me he encontrado ante esta nueva adaptación de It’. Las expectativas eran altas, muy altas y si bien no es una mala película en absoluto esta nueva adaptación de la mítica novela de Stephen King dista mucho de  ser esa joya, esa obra maestra que la obra necesitaba y que no nos engañemos, debería haber sido.

El proyecto de It lleva varios años dando tumbos, cuando parecía que Cary Fukunaga iba a llevarlo a buen puerto tuvo problemas creativos con Warner, principalmente económicos y de enfoque de la historia. Fukunaga tenía en mente algo muy caro y además quería abordar temas muy psicológicos de los personajes y la Major no lo apoyó. Fukunaga abandonó el proyecto y quedó muerto un tiempo hasta que el argentino Andy Muschietti que venía de su mediocre película Mamá’ rescató el proyecto ajustándose mucho más a un presupuesto moderado y a lo que quería el estudio. 35 millones de dólares ha costado llevar a la gran pantalla esta primera parte de It, un presupuesto ligeramente bajo (algo habitual en las producciones de terror) pero que hay que reconocer está bien invertido en términos generales en la producción (salvo quizás algún efecto CGI algo chusco).

Llevar a la gran pantalla uno de los libros más densos, complejos y mejor valorados del maestro de Maine no es tarea fácil. Es un libro bastante difícil de adaptar tanto por su tono y crudeza como por la elaborada construcción y relación de sus personajes protagonistas que por otra parte son el motor del libro. Pennywise a su vez es esa amenaza constante, que siempre se palpa, se intuye y que le da ese tono opresivo y terrorífico al conjunto, el lector nunca sabe cuando ni cómo va a aparecer dicho ser. Es una obra sobre la amistad, sobre el miedo y sobre cómo enfrentarnos a el. Los protagonistas sufren miedos reales en su día a día, desde abusos sexuales por parte de parientes cercanos, pasando por el bullying o el racismo.

It nos demuestra que lo más terrorífico casi siempre es lo más cercano, lo más mundano. Una vez superados esos miedos el primer paso para vencer a Pennywise está hecho, y por ende con todo ello llega el paso de la infancia a la etapa adulta. El libro se toma su tiempo en la construcción de personajes y lo hace de forma brillante, también nos muestra el día a día del misterioso pueblo de Derry salpicado siempre por las terroríficas apariciones de Pennywise. Y es que si hay algo que hace de Stephen King un verdadero maestro es cómo retrata y usa el costumbrismo y lo impregna de terror.

La trama nos traslada al pueblo de Derry, un apacible lugar del estado de Maine, apacible en apariencia ya que en Derry habita un extraño y poderoso ser prácticamente desde que se fundó por los colonos hace siglos. Un ser que se alimenta de sus ciudadanos, especialmente de niños usando como arma el miedo, los terrores más personales de cada uno de nosotros. Así cada 27 años Eso” vuelve a aparecer para alimentarse y posteriormente volver a hibernar en un ciclo sin fin de supervivencia que volverá a repetirse pasado dicho margen de tiempo.

Los mayores de Derry siempre han sabido de leyendas pero nunca dan por sentado o al menos no como deberían que todo es por culpa de Pennywise, así se hace llamar este ser en su forma más común bajo la apariencia de un terrorífico payaso que acecha y aterroriza a los niños para devorarlos y llevarlos a su guarida en las alcantarillas de dicho pueblo. Tras la muerte del pequeño Goerge Denbrough a manos de Pennywise una tarde de otoño, su hermano Bill y un grupo de niños que se hacen llamar ‘los perdedores’ acabaran uniéndose en una intensa amistad escapando a su vez de la difícil realidad que les aflige. Juntos harán frente a la amenaza de Pennywise, enfrentándose a sus miedos más internos para así acabar finalmente con “Eso“, ese mal que acecha cada rincón de Derry desde hace siglos donde su poder parece tan extenso que logra tener a los adultos en un estado casi catatónico y ajeno a todo el horror que impregna dicho pueblo para poder así actuar de forma más libre.

Esta es la premisa muy a grandes rasgos de ‘It’ y esto es lo que también a grandes rasgos veremos en esta primera entrega de la nueva adaptación de It por parte de Warner Bros y dirigida por Muschietti. Hay que poner sobre la mesa que este libro no es nada fácil de adaptar por muchos motivos; densidad, construcción de personajes, la hilvanada relación de los mismos, escenas turbias, violencia extrema…Se ha hecho lo que se ha podido con la duración disponible y con el tono impuesto por la Major. El resultado ha sido bueno, pero no excelente. A grosso modo la película capta la esencia de la obra, al menos en parte, especialmente en la trama de los niños y en el vínculo y la relación de los mismos que componen el grupo de los perdedores. Obviamente es mucho más ligera y todo ocurre más “porque sí“, quedando dicha relación entre ellos más simplificada ya que obviamente nunca podrá ser como un libro, el cual siempre tiene más libertad y tiempo para construirlos. Pese a ello estamos ante lo mejor de la película.

La relación, la química y la actuación de los 7 niños es ejemplar, llegando a ser brillante en casos como el de Beverly Marsh (Sophia Lillis) o el niño que interpreta a Bill Denbrough (Jaeden Lieberher) que me parece simplemente perfecto en su papel, es directamente el Bill del libro, con sus tics, tartamudez, tono de líder involuntario y ese aspecto atormentado que le acompaña debido a la muerte de su hermano de la cual siempre se sentirá culpable. La película aborda la relación de amistad de forma muy natural, son niños haciendo cosas de niños, cada uno de Los Perdedores tiene su seña de identidad y personalidad y son en esencia y a grandes rasgos iguales que en el libro. Por desgracia para ellos tienen sus miedos y son más reales y cotidianos que el que representa el propio Pennywise (al menos en su comienzo). Todos son chicos con problemas personales, los raros de cada rebaño que acabarán formando ese particular y entrañable grupo. Aquí la película se convierte en una “Cuenta Conmigo” de forma muy bien resuelta.

El tema de la amistad es el núcleo de la historia y uno de los temas recurrentes en la obra de King y posiblemente It sea su novela cumbre en dicho aspecto. Los niños son divertidos y consiguen que nos encariñemos con ellos. Tenemos al niño tímido, a la chica rebelde que todos admiran y se enamoran de ella, al niño enfermizo, al bocazas del grupo, al más racional, al gordito epicentro de todas las burlas…toda una sucesión de personajes variopintos por los que es inevitable no sentir cierta empatía y que componen digamos esta pandilla de niños disfuncionales.

Sus escenas en su día a día cuando no están juntos como grupo son terroríficas por cómo la película retrata a todos los adultos que van apareciendo a lo largo del filme. Siempre son seres desagradables, amenazantes y totalmente ajenos a todo lo que rodea dicho lugar. Desde la madre protectora de Eddie Kaspbrak (Jack Dylan Grazer), pasando por el repugnante padre de Beverly Marsh o el farmacéutico del pueblo entre otros. Ahí es donde vemos ese tono costumbrista y terrorífico propio de la novela, el terror es una constante en la obra, tanto en su faceta digamos más real como en su tono más sobrenatural y que ahí es donde entraría Pennywise, aprovechándose de los miedos personales de cada uno de ellos para derrotarlos y devorarlos.

Por desgracia mientras que en el aspecto más cotidiano y en la relación de los niños el filme funciona perfectamente, en su otro aspecto igualmente importante como es el uso del terror es donde la película falla estrepitosamente. Muschietti no es nada sutil y recurre al efectismo barato y mil veces visto para crear terror o sustos, con apariciones bruscas al mover la cámara de plano, subida excesiva del volumen para crear el susto de rigor y recursos visuales varios que a veces quedan además mal resueltos. En esos momentos la película que es muy destacable se convierte en una atracción de feria, en un tren de la bruja y realmente It no es eso (haciendo un chiste con la propia frase).

A la película le falta atmósfera, algo más turbio, más denso y opresivo, su terror no debería ser tirar por esos derroteros tan manidos. Al menos no siempre como ocurre aquí. Se nota mucho la intención de hacer una película al gusto del espectador casual del género, de película más comercial, en lugar de apostar por algo más denso, con más personalidad, a la película en este campo le falta riesgo, cierto arrojo, no logra trascender como una incunable del género de terror. Estamos hablando de It, uno de los mejores libros de terror jamás escritos y uno pide la excelencia porque hay potencial y material para ello. No podemos contentarnos con ser buena cuando debe ser brillante. Y lo que más rabia da es que la película por momentos lo alcanza, alcanza la brillantez para luego volver a caer en lo burdo y simple. Es una película que debería ser de sobresaliente y no contentarse con un bien. Muschietti dista mucho de ser un gran director, pese a no ser malo le falta personalidad y estilo y eso mismo es lo que se refleja en la película en su conjunto.

Por suerte hay cosas muy positivas a destacar como por ejemplo Pennywise. Muchos son los que tienen mitificado al personaje interpretado por Tim Curry en los 90, pero aquí el trabajo realizado por Bill Skarsgård es muy superior en todos los aspectos. Empezando por ser un Pennywise más fiel al del libro en apariencia (ropa plateada, pompones de color rojo, mechones de pelo naranja y una sonrisa siniestra dibujada en su rostro de forma perpetua) y también lo es en la construcción del mismo.

Mucho se ha hablado de que Pennywise usa su faceta de payaso “divertido o cercano” para atraer a los niños y sí, es cierto, pero con matices. El Pennywise de Curry es excesivo, histriónico siempre, excesivamente desenfadado hasta que se convierte en “eso”, no tiene medias tintas. Y realmente el Pennywise de la novela NO es así. Es más cercano a este que interpreta Skarsgård. Es un payaso supuestamente cercano sí, pero supuestamente, porque siempre tiene un aura antinatural que revela su origen. En el libro se plasma tal cual, tras el primer vistazo con él los niños siempre se dan cuenta de que ese payaso esconde algo ligeramente extraño, algo no encaja en él o su entorno cercano (mirada antinatural, globos que se mueven contra el viento, que parece estar levitando…) esos matices no los tenemos en la versión de los 90 y sí están en esta nueva adaptación.

Por otra parte es un Pennywise letal y aterrador, mucho más fiel al de la obra literaria, además se permite el lujo de jugar con el histrionismo propio de un payaso pero sin excederse (el de Curry se pasaba de rosca) incluso lo veremos ser un payaso bailarín pero sin abandonar nunca ese tono antinatural siempre presente en él. Esa es la sutil e importante diferencia. Con el de Tim Curry uno no dejaba de ver siempre a un hombre vestido de payaso que pasaba de ser eso, un payaso a ser a un monstruo. No tenía ese tono “extraño” y ambiguo como aquí se disfruta. Además su diseño es realmente atractivo y poderoso en pantalla, cuando aparece en escena es como debe ser, el rey de la función. Lástima que abuse por otra parte de los excesos que tanto lastran a la película (esas carreras histriónicas del personaje a cámara gritando como un poseso me parecen horribles y de efectismo de baratillo). Pennywise es mucho más amenazante cuando más contenido está.

La película en su tono e intención es un cruce entre ‘Cuenta Conmigo’ y ‘Pesadilla en Elm Street’ (incluso se permite el guiño referencial a una de las películas de la saga de Freddy en el cine de Derry). Esta mezcla ya está implícita en la propia novela de King y su equilibrio en la obra literaria es ejemplar, funcionando en ambos terrenos de forma excelente y creando una simbiosis perfecta que le da esa seña de identidad tan propia. Aquí en la película esa simbiosis no funciona tan bien, al menos no como debería, cojea en uno de sus dos pilares básicos y hace que el resultado sea inestable.

La trama de los chicos es muy buena pero la trama de terror es fallida y lastra el resultado general. Y el problema está en la elección del director a la hora de enfocar y plasmar el tono del terror, usando el efectismo como base y recurso principal para crear y generar miedo. Una verdadera lástima. Y no es que no tenga terror que lo tiene, sino que el terror que ofrece es de manual, de película del montón, con recursos vistos hasta la saciedad. Si pese a todo destaca y funciona en dicho campo para muchos espectadores será más por el carisma de la historia y de Pennywise que por sus propios méritos en el uso del terror como tal, donde el riesgo por parte del director es nulo.

Por otro lado como adaptación sin ser brillante es buena, resulta destacable. La parte de los niños capta la esencia de la obra literaria recreando los pasajes más icónicos (quizás ha faltado la construcción del dique por parte de los niños en su lugar de juegos preferido, Los Barrens) pero también han inventando otros nuevos con más o menos acierto. Lo mismo ocurre con los miedos de los niños protagonistas en los cuales se materializa Pennywise, algunos se mantienen del libro y se mezclan con otros de cosecha propia. También tenemos cómo no al grupo de matones capitaneados por Henry Bowers (Nicholas Hamilton), además de varias referencias y guiños a la novela, desde la marca de la parafina con la que impregna Bill el barco de papel de su hermano a alusiones sobre La Tortuga o el incidente ocurrido en el Black Spot entre otros. Guiños y referencias varias que muestran cierto cuidado y mimo por la obra y que se agradecen.

Por otra parte se ha cambiado la época en la que transcurre la trama, y es que si bien en el libro la trama de los niños transcurría a finales de los años 50 y la de los adultos en los años 80, aquí veremos cómo se ha optado por pasar la trama de los chicos a los años 80 para que posteriormente su segunda mitad ya de adultos encaje con nuestra actualidad. Un mero cambio formal que sirve también para abaratar costes de producción. Algo meritorio en este aspecto de la ambientación ochentera es que pese a estar ambientada en dicha década la película no se pasa todo el metraje tirándonos a la cara cientos de guiños o referencias frikis de dicha década cada 4 fotogramas como ocurre por ejemplo en ‘Stranger Things’. Las hay, pero muy comedidas y bien integradas, aquí la década es simplemente el lugar en el cual transcurre la historia, no un mero recurso de nostalgia gratuita llena de referencias constantes. Bravo por eso.

Con un escueto presupuesto de 35 millones de dólares se ha recreado muy bien el ambiente de Derry y quizás sólo resulta pobre o limitado en algunos efectos especiales por ordenador que resultan algo flojos. Por lo demás visualmente en cuanto a decorados, vestuario… la producción es de notable.

A destacar la espectacular fotografía a cargo de Chung-hoon Chung, el habitual del director coreano Park Chan Wook, que juega con tonos fríos y cálidos en función del tono de la escena de forma magistral. Y destacar también su notable banda sonora a cargo del compositor Benjamin Wallfisch que destaca por encima de la media en las películas de este género. Pero que sin embargo quizás peca de lo mismo que la película en general, de estar más inspirada en los temas emotivos y dramáticos que en los de terror, que resultan en su mayoría efectistas, más típicos, con las comunes subidas de tono y estridencias varias. Pese a ello en un conjunto es muy destacable, por encima de la media y acompaña a la perfección a la película. A veces eso sí, se excede para adelantarnos alguna escena de terror y eso nos arruina el efecto, pero bueno, dentro de lo malo, es un mal menor.

Para concluir esta nueva ‘It’ es una buena película del género y hasta brillante por momentos, pero que por desgracia no llega a trascender como debería por la falta de riesgo o ambición a la hora de tratar el terror. Tirando por el camino fácil, es decir, por el uso y abuso de efectismos mil veces vistos y de manual de primero de carrera en esto de crear miedo. Esta It lo tenía todo para ser una película sobresaliente, una película referencial del género a la altura de las grandes que es lo que debería haber sido teniendo como base una brillante novela. Pero por desgracia se queda a las puertas. Pese a ello consigue plasmar bien buena parte de la esencia de la novela en algunos puntos (todo lo referente a los niños) y Pennywise resulta fascinante y aterrador. Además el casting y la actuación de los protagonistas es otro de sus grandes aciertos, están todos de 10.

La película pasa así de la excelencia (sus primeros 10 minutos son simplemente perfectos) a la película random del género, tipo Annabelle con sustos del todo a 100 y con poca creación de una buena atmósfera que la arrope, que es lo que pedía la historia.  Por suerte hay más bueno que malo en ella pero lo malo la lastra mucho. Los fans de la novela saldrán medianamente satisfechos (que no es poco y tiene su mérito) porque en esencia la película cumple, pero la sensación de oportunidad perdida que queda es inevitable. Los fans del género ajenos al libro la disfrutarán mucho y le subirán más la nota, quizás ajenos a lo que podría haber sido esta película y que no ha podido ser por falta de riesgo en el uso del terror, por no haber trabajado más este campo tan vital y característico de la novela.

Esperando con ganas su continuación para valorarla en su conjunto como lo que realmente es, una película de 4 horas y media dividida en 2 partes a lo Kill Bill’. Mientras tanto evitad las alcantarillas, los globos rojos y huid de quien os pregunte si ‘flotáis’.

Nota: 7.5

Lo Mejor: Sus primeros 10 minutos son magistrales. Los niños protagonistas. Pennywise.

Lo Peor: Terror efectista mil veces visto, sustos fáciles, It se merecía algo más elaborado en este aspecto, con más atmósfera y no ser un mero tren de la bruja. Le falta ese tono arriesgado para ser una obra cumbre del género y que no es por puro conservadurismo en lo terrorífico.

 

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Loren Lumiére López

Cinéfago desde que tengo uso de razón, Spielberg me demostró lo que era amar el cine desde muy pequeño. Me fascinan las bandas sonoras. Devorador de libros de terror, fantasía y ciencia ficción. Tolkien, Poe, Lovecraft y King mis referentes atemporales. También saco tiempo para mi otra pasión, los videojuegos. Aunque Nintendero de corazón, disfruto siempre de un buen juego sea de la compañía que sea. Eso sí, The Legend of Zelda es y será siempre "la saga".


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